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Tenemos la ventana

Tenemos la ventana y yo no puedo hacer más que preguntarte cómo estás y si ya comiste. La tarde rojiza entra a bocanadas y yo no sé qué hacer más que espantar a la muerte. Nadie está preparado, me dices, y pienso que tienes razón, yo mucho menos. Tu padre se fue sin saber que tenía cáncer, pensó que se trataba de su ya conocida diabetes. Nadie está preparado, todos creemos que sólo es un achaque, ...un malestar y que regresaremos. Nadie está preparado, papá, yo mucho menos, así que no te puedes fugar por la ventana, usémosla para distraerte, papá, para que vuele la soledad. VAmos a mirarla juntos y contar iglesias. Adivina cuál es la que se ve allá al fondo, papá. El cielo es rosado ahora, hace frío, dices, la noche es muy helada en el sexto piso. Y yo no sé qué hacer papá, sólo espantar malos pensamientos.
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Camino por los pasillos de un hospital, mi abuela está en la habitación del medio, su cama no es la de junto a la ventana, sino la que está cerca de la puerta. Se peina. Sus manos son morenas, tiene uñas en forma de almendra, las lunas son muy blancas. No tiene el cabello corto, no me mira. Esta atenta a desenredar la cabellera que empieza a llenarse de ondas. El hospital ya no me da miedo. Ella no está muerta y sé que si avanzo más sobre el pasillo su voz me llamará: Chinita.

SOY

Soy un verso que quiero se quede grabado. Soy el oleaje. Instante que se repite. Movimiento continuo.

Génesis

Tremor en la superficie, deslizar del viento partículas de ti rebotan en el agua, hacen círculos concéntricos rotos por puntas de flecha, la trayectoria de los peces vigía. Danzas primigenias, reflejo de lo que ves y de lo que no tocas. El instante se cuadricula y eres un árbol, fragmentos de cielo, roca, el baile del pez que se ondula. Y en el fondo tu cuerpo se moldea vestido de reflejos añejos, partículas de ti agazapadas se vuelven rotundas, redondas. Las gotas se articulan, dedos, fluyen, pantorrillas, se vierten en tus caderas, sobre tu talle, emerges concentrada en pequeñas gotas, y explotas contra el cielo ser de agua.

Espejo

Somos vaivén incesante,
arena revuelta,
un enrollar de piernas y brazos. Gemido, choque. Nos extendemos más allá de un cuarto de madera. Somos infinitos. Nuestros desencuentros se arrollan, ruedan y revientan contra las rocas. Somos espuma, nos agitamos sobre el espejo salino, denso, que nos mira. Paz, murmullo: bajamar. Adormilados somos océano en calma, aceite verdiazul, ojo acuoso que nos imita, reflejo violento: pleamar. Somos amenaza, ruidoso estallido o chapoteo y rizos sutiles sobre el agua.

RED SOCIAL

Señor, señora, señorita, joven, si usted no vive lo suficientemente ansioso, estresado, con cansancio mental, paranoico, hipocondriaco y molesto, métase a una red social, navegue un rato, le aseguro que con diez minutos usted terminará de cumplir su cuota de ansia al no tener noticias en muros que no se actualizan; estrés, al notar que hay otros en los que se postea a cada rato; cansancio al leer las notificaciones de los amigos de los amigos de sus amigos que han contestado o puesto algo donde a usted se le ocurrió poner solamente un :(; paranoia al darle seguimiento a algún estado o historia que pegó algún conocido y tratar de averiguar qué le pasó y por qué, e hipocondria, cuando después de todo esto note que le duelen los ojos, que su espalda está nudosa, que la muñeca derecha lo está matando y que no puede doblar el cuello. Si no, al menos, con un par de estados u opiniones de algún parroquiano le bastará para estar MO-LES-TO.

Que no sepa volar

Compró documentales que hablaban de águilas y aprendió a volar, adquirió todos los recetarios de comida nacional e internacional y se volvió una experta cocinando, para sentirse más terrenal tomó clases de personalidad y le enseñaron a andar en tacones, cuando hubo terminado, él la miró y decidió darse la vuelta.


Lo peor de todo es que se fue con una reptiliana que compraba comida en fondas por 25 pesos y andaba siempre en chanclas.

Con su sombra

Se dio cuenta que su soledad se parecía a un caminar sin prisa pero no lento, a no eludir respuestas que se saben de antemano, a no pedir ni dar explicaciones, a leer, escribir, bailar, dormir, tomar café, llorar y reír a conveniencia. Y le gustó.

Madrugada

Después de hacer el amor unas tres veces durante toda la noche, ella le dijo a eso de las 6 de la mañana que se casaría. Él, a pesar de haberle dicho que ambos eran libres cuando empezaron a salir, sintió una estalactita atravesarle el pecho. ¿Qué era aquello? ¿Una aguda manera de hacerlo reaccionar? ¿O una fría muestra de que ella en verdad jamás se enganchó a él? Su única respuesta fue el congelamiento, mientras la veía tomar su bolso y salir.

Lunares

Mientras conducía de regreso recordó la amenaza que él le había hecho: "Si te metes en mi vida, te juro que no volverás a saber más de mí". Pero cómo dejar de meterse, si era un placer contestar los comentarios que le hacían a él en facebook y hacerse la aparecida en cada lugar que sabía que él pisaba. No podía evitarlo, y tuvo que seguirle la corriente aquella madrugada: no volvería a saber más de él. Después de asfixiarlo con la almohada del motel, lo llevó en su auto a un basurero, pero antes le arrancó los lunares de la espalda, eso sería lo único conservaría, nada más.

Ciclo cerrado

No cabe duda que uno no se baña dos veces en el mismo río. Fui a recoger mis pasos a un sitio al que no había vuelto y a pesar de ir con otra idea, me dio la impresión de que afortunadamente, cerré el ciclo hace ya tiempo. Bien, lo corroboré. Pensé que pararme ahí me iba a poner mal, a provocarme una profunda tristeza, sin embargo, lo único que me provocó el lugar es lo que por sí mismo podría provocar, una enorme fascinación. Es un sitio de una belleza natural sin igual, las olas rompen ahí con la energía de todas las olas del planeta, es un paraíso semi vacío, a muchas horas de distancia desde casa. Recordé, eso sí, la anterior travesía para llegar. Primero Oaxaca y de ahí unas siete horas hasta Huatulco, posteriormente Pochutla y después, nuestro destino. En esta ocasión pasé por Oaxaca para seguir directo hacia la costa, sin rodear. Hasta Huatulco fueron doce horas de viaje, después de lluvia sobre carretera y una neblina densísima. Al otro día, el Paraíso. El lugar no ha cambiado…

El ventanal

No he querido entrar en esa casa, a pesar de que han pasado ya dos meses desde que la frecuento. Siempre que él me invita a conversar, a tomar un café o a escuchar discos busco algún pretexto para irme. El lugar es precioso, una casa rústica, hecha de adobe, dos pisos, una entrada empedrada, un gran jardín trasero repleto de árboles, hay pinos, fresnos, colorines y allá, al fondo, en la esquina izquierda, un sauce llorón. He de decir que al jardín también lo habita cierto aire melancólico, se respira un poco de soledad, algo de misterio. En el día el paisaje que ofrece es más bien afable, uno disfruta respirar el aire fresco, ver las plantas, oír el rumor del viento; pero, por la noche, la luna y los muy tenues ecos de la luz artificial que llegan a filtrarse por entre las ramas forman sombras de hombres parapetados detrás de los troncos, animales ocultos tras de los arbustos y mujeres delgadas paseantes por entre los árboles. Sin embargo, mi mayor temor se da cuando volteo a ver la c…

Propuesta matrimonial

Casarse para no quedarse solo.....

Hombre ave

A G. P. Conozco a un hombre que se erige
más allá de lo aparente
su piel se bruñe con el sol de cerca,
sus ojos insomnes diseñan entre nubes
allá donde se respira color azul
y habitan las aves.

Habla con las gotas de agua,
se acopla con el viento,
camina sobre las hojas ocre
que caen en el oleaje.

Se sale
de los terrenos de lo visible
su mente lo conduce por laberintos múltiples
y escapa de lo que otras manos tocan.

Su cabello rebolotea en terrenos nuevos,
sus manos se pasean en el espacio que nadie ha visto,
hace juegos pirotécnicos en las noches
y crea realidades en el día,
da pinceladas a la tarde congelando el instante
en espera de eternidad.

Altzayanca

Y dicen que los que se internan en aquél monte, ya no salen, sino hasta 30 años después, aunque les parezca que sólo ha transcurrido un día.....

Triángulo

Le dije que si tenía algo que arreglar, que lo hiciera, que se liberara, que no quería formar parte de un triángulo. Y lo arregló. Me dejó.

Pena ajena

Fue el viernes 29 de abril, pasaban de las siete de la tarde, Luis Humberto Crosthwaite, escritor tijuanense que estaba en el auditorio de la Casa del Artesano de Tlaxcala presentando su libro Tijuana, Crimen y Olvido, hacía comentarios respecto a la inútil guerra del presidente Calderón contra el narcotráfico cuando una empleada del Instituto Tlaxcalteca de Cultura se levantó del presidium para después acercarse con una nota que indicaba que el director del Instituto, Gerson Orozco García, solicitaba que se interrumpiera la presentación y que saliéramos de inmediato. El autor, que se autoetiqueta como escritor fronterizo ya no tuvo siquiera la oportunidad de leernos un fragmento de su obra; los empleados del lugar apagaron las luces cuando Crosthwaite aún se encontraba autografiando libros.
Posteriormente, la explicación que dio la licenciada Adi, coordinadora del Programa Estatal de Fomento a la Lectura fue que el edificio que alberga la Casa del Artesano se encuentra en litigio y q…

Yacaré

-Arnoldo Tauler-
De nada les valieron las armas recibidas a través de la OTAN (norteamericanas, francesas y germano-occidentales; luego serían las de Pekín),y la cogieron por aplicar la defoliación (como en Viet Nam), y fue el ácido triclorofenoxiacético, el ácido cacodílico y el conocido Tordon, cayendo sobre las zonas rebeldes y haciendo que la población civil huyera hacia Zambia y Zaire, no sin antes morir envenenados ancianos y niños, pobladores pacíficos de las sanzalas. Y fue la tortura, de todo tipo, como la del yacaré, porque había que utilizar <<los recursos naturales>> del medio ambiente. Y el hombre colgaba sobre la turbia y lenta corriente del río, con los ojos abiertos hasta la sorpresa esperada de ver el movimiento sinuoso del saurio, confundiendo sus duras escamas entre los ramajes caídos o las plantas de las orillas. Venía lentamente, sin apuro, como el que sabe que tiene el alimento asegurado. Primero era como un chapoteo en el agua, luego una especie de tronc…

ALABANDO SU MANERA DE HACERLO - Gabriel Zaid-

¡Qué bien se hace contigo, vida mía!Muchas mujeres lo hacen bien pero ninguna como tú. La Sulamita, en la gloria, se asoma a verte hacerlo. Y yo le digo que no, que no nos deje, que ya lo escribiré. Pero si lo escribiese te volverías legendaria. Y ni creo en la poesía autobiográfica ni me conviene hacerte propaganda.

Descanse en paz

Mis ancestros vinieron ayer, se pararon frente a la cama y se quedaron viendome con una paciencia añeja. "Dios padre que nos cuidas a todos, la muchacha está difunta", oí decir al más viejo.
Silencio, dijo otro. Dejémosla disfrutar de la fantástica reseña de su vida que dura tres segundos, después nos la llevamos.

Letrero:

Sin inspiración.
Busco efebo.

En estos momentos la relación se encuentra así:

Hemos llegado al punto en que no sólo tu madre, sino sus amigas y tus tías, quieren que las invite a mi boda el día en que me case y opinan que deberías respirar otros aires, conocer más chicas.

VELA

Dos horas de sueño, ojo desnudo, reseco.
Rumias imágenes del día:
Das vueltas a mensajes que no lees
pero que sabes que existen.
Intriga de fin de semana,
ignoras no a dónde lo llevan sus pies
si no dónde puso las manos.
Conversación de horas,
ojos en blanco como huevos
y sus manos oscuras escribiendo
textos que no te pertenecen.
Mientras su voz ulula en tu oído
mezclada con neblina que aquí no baja
pero es sopor, es un caminar blando
y palabras que no dices, siguiendo
la plática imposible porque no estás,
te perdiste en seis horas de vigilia
y sus manos oscuras haciendo textos.

ESTE ESPACIO

Una tarjea o un tiradero de basura, me he dado cuenta que eso es este espacio. Hay reminiscencias que erupto, memorias que dan vueltas en mi cabeza, que se niegan a ser desechadas totalmente. Debo tirarlas para que salga lo nuevo, así que no me culpo por sacarlas a flote aquí, pero me cansan, son lugar común, destellos del pasado, asideros a los que me aferro porque creo que así verdaderamente sucedieron, aunque con el tiempo quizá mi mente ya los haya modificado, a conveniencia, muy probablemente. Una coladera, un escupidero, tiradero de eso que creo que fue, pero que quizá no.

Estar ahí

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Sabían que tendrían que partir temprano, allá los esperaba otra cosa, una salida, algo más que por supuesto no conocían y quizá no tendrían mucho tiempo. Acordaron partir a las ocho, ella llegó siete treinta. Arribaron a la central de autobúses, buscaron una línea que los condujera, la más barata estaba a punto de salir, en esa se fueron. El autobús era incómodo y no tenía clima, pero no importó, era urgente llegar. Ya en la ciudad pensarían qué hacer, pues no encontraron una corrida directa a su destino. Por fin allá verificaron las salidas, solamente había una a media noche y en la línea más cara, no importaba, tenían el tiempo encima para estar allá y siete horas de recorrido, así que compraron los boletos, fueron a cenar y esperaron a que dieran las doce. El trayecto fue bastante tranquilo, leyeron un rato, comentaron algunas impresiones de sus mutuas lecturas, durmieron. Les amaneció en Huatulco. Tenían que apurarse, pararon un camión que los llevara a Pochutla. Llegaron ahí, pre…

Hoy escuché, entre otras canciones, ésta:

En honor de tu piel remanso, lugar en el que duermo,
deslizadero, rincón de mi recreo... G. P.

ME

Este es el resultado de ser yo, la desconfianza, la duda, tanteando siempre el terreno, temiendo entregar todo, entregarme por completo.
Reflejo de autosuficiencia, fragilidad disfrazada.
Soy una mujer con achaques, colitis, malos hábitos de sueño, neuritis,
soy la mitad de mí que no quiere responder, que se mete a hacer su voluntad, que hormiguea, que se duerme.
Soy la hija mayor, la que da consejos, la que debe dar ejemplo. Soy el temor hacia mi padre, destinataria de mimos de mi madre. La tía que abraza, que quiere, que juega.
Soy la que se escapa de vez en cuando al mar. Soy yo intentanto tomar fotos, escribir, soy yo viviendo, sintiendo.
Soy yo que me pierdo en tu piel de roca lisa y tibia, soy yo que navego en cognac de tus ojos, soy yo que quiero dormitar en tus uñas, mitades de concha, soy yo que lamo tus dedos, lenguas de gato.
Soy yo que un día quiere un hijo, soy yo pensando y repensando el amor, poniéndole peros, razonando lo que sólo debe actuarse.
Soy una mujer con resa…

Vidrio volcánico

Crepúsculo en la luna,
otoño a medias,
dormitar,
cuna rojiza,
risa cálida,
congelante,
flamígera.
Reflejo en lago ámbar.
Habitación
del otro lado de la moneda,
sudor.
Cobre,
brazalete volcánico
destello de lava en
plena noche solar,
vidrio derretido
hechicería.
Dije que brota
y danza
en medio del cielo.
Caramelo
líquido,
sabor a
crepúsculo en la luna,
aquí es de noche,
tú nos miras
y llamas
redonda,
borboteas
en espiral.
Vidrio soplado
tazón de burbujas naranjas,
luna que derrite,
llenas los ojos
de calor naranja
y en un fluir
te metes
en el cuerpo,
pegajosa,
vidrio cálido,
desparramas.

DOS SEMANAS

A F. N. Soy el miedo que se esconde bajo las sábanas,
la posibilidad de escapar al sureste.
Soy dos semanas de lo mejor de mí,
pero no para siempre.
Los adivinos dijeron que era hacia acá
a donde tenía que mirar,
quizá embriagarme con el ambar de tus ojos,
caminar por tu barba luenga o deslizarme
por tu cuerpo espejo.
Pero soy el miedo que aguarda tras la ventana,
la nómina incansable de excusas
porque temo ser lo mejor de mí dos semanas
y necesitarte más de dos.

See Constanza cryies

Imagen
Cuando tú lloras
el mar se abre,
cae un meteoro sobre la tierra,
explota una estrella,
las nubes dan un giro,
el mundo se detiene
el sol se destapa.
Cuando tú lloras
un amanecer primigenio
se derrite sobre el aire.

MOTEL LUNA Y SOL EN XALAPA

Xalapa. Publicidad en radio.
"Motel Luna y Sol. Porque ella lo merece...
"Motel Luna y Sol, el lugar de tus éxitos".
Jajaja.

Con el Golfo de frente

En el Carmen se decidió: iríamos al mar. ¡Y mira que Cuetzalan es bello! Pero queríamos amanecer con calor tropical porque como escribió Miguel Hernández: Sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre, ni es juventud.
Y lo hicimos. Pasamos por Xalapa, fuimos al Lencero de improviso pues no sabíamos ni a qué hora cerraban y valió la pena, el lugar es muy agradable, sobre todo los jardines por donde se paseó Santa Anna.
Pese a los detalles, como alguno que otro camionero cabrón, llegamos con bien. Disfruté la ciudad, a la que me falta conocer más, tuve que ir a buscar un traje de baño porque obvio, no iba ad hoc para nadar, comí camarones, me sentí fabulosamente con la compañía, pero sobre todo, disfruté el mar. Necesitaba el mar de frente, las gaviotas, nada más.