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Mostrando las entradas de enero, 2013

Una temporada

Me dijo: quiero estar a tu lado, pasaré una temporada contigo.
Constesté: " ¿cómo un temporada? quiero que estés conmigo toda la vida", y lo dejé ir, sin darme cuenta que la vida, dure lo que dure, es solamente una temporada.

Ciudad pequeña

Lo vi en el restaurante en donde comí. Era un tipo que aún sentado se veía alto. Tenía el cabello oscuro, rizado, y la piel blanca. Bigote. Jamás me había llamado la atención un tipo de bigote. Sin embargo éste, con sus brazos algo velludos y las uñas de las manos cortadas al ras, me tenía anonadada. Comía con empeño, como siempre he pensado que lo hacen todos los hombres, con ganas, con gusto, ávidamente. Platicaba de vez en vez con sus acompañantes. Llévaba una férula en la pierna derecha y unas muletas descansaban sobre el respaldo de la silla que se encontraba junto a él. Imaginé qué le habría pasado. Un accidente de trabajo, un mal paso, una caída haciendo deporte. Lo vi sonreír. Miré también cómo enrollaba una tortilla con maestría y luego le daba una mordida. Fue ahí cuando sintió que lo observaba. Volteó discretamente hacia mi mesa y giró de nuevo para seguir comiendo. Apenas eran las tres de la tarde y el día había mejorado bastante. Él siguió comiendo y hablando de vez en ve…

Para solitarios crónicos:

No, el amor no es imposible. Si ambos quieren establecer una relación comprometida y duradera sólo tienen que lidiar con: los traumas de la infancia, sus complejos, las creencias personales, la historia familiar, los prejuicios, el pasado amoroso, las relaciones destructivas, los traumas recientes, los estereotipos, a veces las distancias y las cuestiones económicas.

Si estuvieramos

Si estuviera allá
no me cansaría de verte
dormir
bailar
enojarte.
Si estuviera ahí
te dejaría mirarme
mientras hago nada
mientras imagino.
Si estuviera
si estuvieramos.
Pero hoy
dormimos,
bailamos,
nos enojamos
e imaginamos
en cielos y tierras
contrastantes.

Tzuyuki Flores Romero