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P. no sé si es de reprochar o de agradecer pero irónicamente eres el único que ha notado mis ataques de ansiedad. Quizá porque los has visto de cerca entre tus amigos creativos o tal vez porque en el fondo tú también los has sentido.
Y hablo de ironía porque antes era difícil, más bien imposible que “notaras” cuando algo me molestaba. Recuerdo las pláticas que tenías con tus amigas, en donde me quedaba abandonada en algún rincón. También tu incansable texteo, contestándole a quién sabe quién. Y entonces no veías, ahí no te fijabas. Parecías no notar que algo me afectaba.
Con el tiempo dejé de estar perdidamente enamorada. Con el tiempo aprendí a no enojarme por lo que no podía cambiar. Con los años dejaste de ser el asombroso y poético descubrimiento de noches felinas y olor a madera. Con los años te vi y me viste en momentos diversos. Hemos llorado, hemos reído, nos hemos emborrachado juntos o cada quién por su lado, he ido y he dejado de estar en tu casa que ya no me parece tan mara…

Avistamiento

Joven viejo
como de treinta
sombrero de pescador
barba crecida
ayer te vi caminar
por una calle que creíste
no transitarías.
Te lo dije
¿recuerdas?
Que el tiempo
es nuestro único amigo
no nos deja.

ATFR

Yenga

Y de repente se me mueve el cerebro. Sí, se desplaza, es una placa que se desliza hacia atrás y me cambia la perspectiva de las cosas que ahora se ven más angulares. El cerebro es más o menos, una pieza de yenga que alguien hubiera empujado con el dedo cuidadosamente para que la pieza de arriba, la tapa de los sesos, y la pieza de abajo, el cuello, no se muevan de lugar.
Dime, tú también lloras a veces? Dentro de todos tus proyectos, logros, metas cumplidas, objetivos por cumplir, también a veces te preguntas si no te ha faltado algo por hacer? Dime, entre toda la ropa que te compras hay algo que de verdad hable sobre ti? De todos los discos que compras, hay alguna música que no te hubiera gustado hacer a ti? Y de todos los libros que tienes y que rodean hasta la cabecera de tu cama, hay alguno que llene tu miseria a las tres de la mañana? Se honesto. No voy a decir nada. Dentro de todos los reconocimientos que obtuviste, los premios, las becas, los grados que has alcanzado, está lo que realmente te hizo feliz? No lloras a veces porque de todos modos sientes que olvidaste algo? Que hay un elemento que se quedó regado en el camino? Quizá la inocencia de tu niñez, ¿lo has pensado? ¿No lloras tal vez por la frescura perdida? Posiblemente lloras porque extraviaste tu creatividad. O porque dejaste ir al amor de tu vida nomás porque era pobre. Déjame pensar…
Iba a hacer un recuento de un año pesado. De otra operación en febrero, del miedo y el enfrentamiento con la realidad. Iba a decir por ejemplo, que en junio se me acabó la falacia y que en agosto me entusiasmé pero que pasando mi cumpleaños construyeron un acordeón de papel con mi corazón. Que en septiembre lloré más por mi hermana que por la telenovela de Frida Sofía y que no me dieron dos o tres apoyos que pedí. Que en noviembre encontré la magia y que en diciembre la perdí, y que lo poco o mucho que hago pone en evidencia a varios y les importa poco a muchos, pero no quiero ese tipo de recuento. Vamos con toda actitud 2018, este año fue difícil hasta para el país pero el que sigue seremos más audaces, seguiré haciendo porque el que no se mueve está muerto. Viajé, conocí lugares y personas, disfruté, bailé, aprendí.
No logré todo eso que quería pero sí lo otro que busqué así que bien, seré más tenaz, brillaré aún más, protegeré lo que me cobija y agradeceré lo que está.
Es un hecho,…
En una relación amorosa podemos, como los niños, vivir el momento, pero el amor, ese que se construye día a día, al ser un acuerdo, requiere consciencia y voluntad.