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Mostrando las entradas de marzo, 2014

Edificante

De pronto la mente se hace pequeña, pone sus límites, puede tomarse entre las mano, incluso cortarla en rebanadas. De pronto los caminos se acortan, llega a un punto donde no hay más. Y los ojos se estrellan contra las mismas paredes y las preguntas rebotan en el cerebro. Entonces está el mar que puede venir en distintas tonalidades: azul oscuro, verde esmeralda, turquesa. Y el tiempo se mide no en horas ni en minutos sino en tumbos. Y nuestro ritmo se acopla. El encuentro de la mente con el mar produce expansión, la mirada se amplía tratando de abarcar lo intangible, recorrer las transparencias del agua, ascender, bajar, adentrarse, venir. Terreno de crestas, valles y espuma. Ahí está el mar, a todo lo ancho de la mente, temible y acogedor, misterioso pero amable.
Si uno está mal, ahí está el mar. Si tiene preguntas, también.

-ATFR-

Reloj

El hombre de la una de la mañana no se levantó temprano. Dejó pasar al chico de las ocho.
Todos comen ratas, cucarachas, se lanzan en espiral a saciarse con lo que haya. Relaciones de intereses detrás del humo. La única razón por la que los que están juntos siguen juntos. 
Lo dice limpia, la burbuja de cristal. Él necesita al padre que ella sí tuvo. Ella puede ser su padre, no el que nunca dijo: eres hermoso. Vacíos, faltas, contrastes. Ella puede ser la madre que le ordene cómo tienen que ser las cosas. El chico de la una de la mañana, con los ojos cerrados pone un bocado de alimañas en su boca, mordiendo alguna quizá obtenga el néctar preciso.
El chico de las ocho ya probó lo que quiso. Sus genes son tan buenos que hay que meterlos en un estuche y hundirlos tres metros debajo del lodo. Una noche de alimañas le bastó para salir corriendo. El joven de las ocho ya se fue y viene de regreso.
El niño de la una tiene a su padre y a su madre metidos en el cuerpo de un deforme, juega a que es f…
Tengo muchas imágenes de ti en la mente.
Tu cara, tus ojos, tu boca, tu boca,
tus manos, tus dedos, tu voz hablando, 
tu risa, tus manos, tus dedos, ya dije.