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Mostrando las entradas de agosto, 2012

Lloro/Tzuyuki Romero

Escucho música de cuerdas y lloro.
Papá deseó tocar la guitarra, cuestión de práctica,
arpegios y mañanitas.
Cambiar de instrumento antes que rendirse:
juntos surcamos pentagramas y flauta dulce.
Sigue siempre, cantaba.
Hoy no quiere oír música y se niega a salir.
Las lecciones siguen por dentro. No deja el sonido, la armonía.
Guitarra y vida son difíciles, los dedos se lastiman, se necesita tiempo.
No dejes de tocar, le digo, callada.
Él practica. Desespera.
Oigo Greensleeves y lloro.

Pintura/Tzuyuki Romero

Era traslucida
tomándola por el cabello, en la noche, 
la teñías de rosado.
Usaba faldas cortas y sandalias.
En la mano se había pintado un niño.
Fuiste sol en su cuerpo, la bronceabas, 
viento sujeto a su melena amarilla,
terremoto duplicado en el cuarto.
Había colores llenando la sala.
Ojos, manos, hombros. Gritos, luego.
Ventarrón.
El naufragio te arrojó a la calle
a vagar por una playa sin arena.
Y te quedaste manco
y te dejó sin pie
con cuadros de pequeño formato,
sonrisa de paja, un niño corriendo,
pegados a los ojos.

CAJA/Tzuyuki Romero

Tengo agazapados nudos en la espalda,
Metida en una caja oigo el rebotar de una lluvia cruel sobre el cristal.
Él no llama.

Le grito, no te duermas, muévete.
Arrúllame al menos con música, no importa si la robaste.
La asfixia me estrella contra paredes de cartón.
Él no se mueve.

Un día volverá para asomarse por una rendija
y le diré que ya no hace falta.
Necesito de alguien que esté vivo,
que no me guarde en un laberinto.

"En estos últimos años no he podido beber con soltura."
-La escritora en entrevista-

"A los treinta te vuelves voluptuosa, pero mientras eso pasa, tienes menos tiempo, te desvelas más, tienes más colitis, tensión, miomatosis, menor resistencia a la cafeína, a la azúcar, a las grasas, al alcohol..."

V. Romero, en entrevista.

Del 3 de junio:

Somos bolas de billar, algo nos golpea y nos apartamos.
-Tzuyuki Romero-
Siempre hay hombres...
siempre hay mujeres.
Amantes nunca faltan.
Amados, sí.
“Las personas, simplemente, aman o no aman. Los que aman, lo harán siempre a todas horas, intensa y apasionadamente. Los que no aman, jamás se elevarán ni un centímetro del suelo. Hombres y mujeres grises, sin sangre”.

-Chavela Vargas-