Pena ajena

Fue el viernes 29 de abril, pasaban de las siete de la tarde, Luis Humberto Crosthwaite, escritor tijuanense que estaba en el auditorio de la Casa del Artesano de Tlaxcala presentando su libro Tijuana, Crimen y Olvido, hacía comentarios respecto a la inútil guerra del presidente Calderón contra el narcotráfico cuando una empleada del Instituto Tlaxcalteca de Cultura se levantó del presidium para después acercarse con una nota que indicaba que el director del Instituto, Gerson Orozco García, solicitaba que se interrumpiera la presentación y que saliéramos de inmediato. El autor, que se autoetiqueta como escritor fronterizo ya no tuvo siquiera la oportunidad de leernos un fragmento de su obra; los empleados del lugar apagaron las luces cuando Crosthwaite aún se encontraba autografiando libros.
Posteriormente, la explicación que dio la licenciada Adi, coordinadora del Programa Estatal de Fomento a la Lectura fue que el edificio que alberga la Casa del Artesano se encuentra en litigio y que eran órdenes del mandatario estatal que los presentes se retiraran porque aquél día se realizaría el desalojo con todo y abogados y polis. Cabe mencionar que el director del Instituto Tlaxcalteca de Cultura se presentó al lugar, sin embargo, no dio la cara para explicar las razones por las que el evento debía suspenderse ni para disculparse con el autor ni con los asistentes. Es lamentable cómo impera la falta de tacto y la ignorancia en los funcionarios públicos y sobre todo, en aquellos dedicados al ámbito cultural. No cabe duda que este aspecto está muy desdeñado en la entidad, sólo hace falta recordar que el Instituto Tlaxcalteca de Cultura se encontró acéfalo muchos días después de que tomara posesión el nuevo gobierno dejando ver que en Tlaxcala poco interesa la cultura. Ahora hay que ver cómo se las gastan interrumpiendo un evento, quedando bien con el “patrón” y haciendo de lado una labor tan grande como el fomento a la lectura.
Con pena ajena les dejo esto a su consideración.

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