La historia en LOS DIOSES ACÉFALOS, de Abigail Rodríguez Contreras

¿Qué es la vida si no un continuo descubrimiento, una lucha constante? En nuestra historia personal, marcada por un génesis, un  desarrollo y un final peleamos contra aquello que nos aqueja. Esa carga viene desde nuestros orígenes, desde los vértices que nos dan forma. Luego, conforme avanzamos, acarreamos miedos, errores, sufrimiento,  pero también traemos cargando alegrías, triunfos y sueños.
En Los dioses acéfalos, Abigail nos presenta imágenes del viaje que es la vida, de cómo a través de la poesía ella ha encontrado respuesta al caos que a veces observa durante ese viaje, de cómo viajar implica crecer y cómo esto produce miedo, sobre todo al encuentro con obstáculos: “yo era una guerrera que debía enfrentarse/ en las batallas invisibles/ contra los dioses/ justo arriba de la nube de mi casa/ pero en las batallas fui cobarde/ nunca subí a la nube/ siempre oraba,/ suplicaba por la muerte de todos los gusanos” , este recorrido no sería posible sin ciertos apoyos sin amor, sin sueños, sin un pasado que nos moldeé. Pero este caminar la deja también,  frente a frente con epifanías.
En este recorrido de imágenes, Abigail reafirma la finitud de situaciones, lugares, personas y su voz poética señala: “No hablemos de permanencia, eso duele, rasga los pies, tu edificio, el pavimento de mi calle, este país…” pero no se queda en el señalamiento de lo inevitable, sino que va más allá. Llega al final del camino que es la muerte, pero la sobrepasa: “estaremos abiertas de párpados, esperando estallar bien lejos, bien adentro de otro mundo”. La muerte es para ella una etapa del viaje que bien puede continuar en otra parte, Los dioses acéfalos es una historia que trae consigo esperanza.

La poesía es revelación, es curiosidad, es un conjunto de respuestas que de pronto brilla, eso hay en este libro de Abigail: es la puerta abierta de muchos mundos por venir,  es la expresión de su necesidad de “anudar con letras cerradas el cuerpo y aprender lentamente a ahogarse mientras los todos los demás van devorando el mundo”.

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