Confesión C.D.

Pude enamorarme
del arete en tu oído,
de tus lentes con una mica estrellada ,
de tu cabello corto y castaño
seduciendo apacible a mis dedos.

Pude adorar
esos labios finos de tu boca grande,
tus muslos anchos y tus pantorrillas fuertes,
las nalgas opulentas y tu sexo nervado.

Pude enamorarme
de tu manera de hacer el café por las mañanas,
de tu música y del primer cigarro del día.

Pero apareciste rápido e igual
súbitamente
te fuiste.

A prepararle café a alguien más,
a compartir la ducha
y el primer cigarro de la mañana.

Rápido huíste
a entregar tus labios finos,
tus muslos, las nalgas, tu sexo,
las manos amplias de uñas cuadradas
a alguien más.

Comentarios

Hellhammer dijo…
qué onda tzu, me gusta la forma en la que eres capaz de sintetizar todo lo vivido en una relación y a la ves dar una idea de cuántas cosas pasaron.
Brianda Romero dijo…
me encantan sus escritos eres muy buena :)
Z. dijo…
Hola Brianda, disculpa que conteste hasta ahora, espero sigas por algún lugar de blogger, aunque ya te mandé solicitud en facebook, a ver si me aceptas. Z.