Central de autobúses

Esta es la historia de un amor con oscuros y tiernos
orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos.

-Efraín Huerta -
Llegó a la terminal y miró las diferentes líneas de autobúses: las que van a Aguascalientes, las que llegan a Oaxaca, las que solamente se dirigen a Zaragoza y Cuetzalán. Sintió una opresión en el estómago pero no supo bien a bien la razón.
Salió del ruidoso lugar. Afuera vio a el altar de la vírgen de Guadalupe, madre de los mexicanos, de los atormentados, de los afligidos y aunque no era del todo devota, paró su marcha, la miró y recordó que antes de salir en el último viaje (ese donde acostados juntos pero separados le tuvo tanto miedo a la tormenta), los dos se detuvieron con un presentimiento recorriéndoles la espina dorsal y oraron ante esa imagen pidiéndo que no les pasara nada. Y aún así, les pasó.
Dejaron de ser.
O quizá se dieron cuenta de que nunca fueron.

Comentarios

elnuKa dijo…
Que bueno, quitaria las dos ultimas frases... hay que dejar el suspenso a quien lee... digo, pues....

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