Depresión post-parto

Me siento muy de la chingada el día de hoy. ¿Será que conforme pasan los años esto ocurre? No tengo ni ganas de hacer el inventario de lo que fue el 2011, ¿será que conforme uno se va haciendo viejo te pesa más la incertidumbre respecto a las decisiones tomadas? No me he equivocado, me dije la otra vez, no han sido errores, sino rutas que me permiten definir mejor lo que no quiero.
¿Cómo saber cuando una etapa está cerrada? Supongo que eso se siente, hay que tener una especie de radar, algo de eso que le llaman sexto sentido, sin embargo, en esta media tarde del primer día del año me pesa el saber si hice bien o hice mal.
Supongo que hice bien. Todas mis decisiones son mías y eso es ya una cuestión positiva. Que todo lo que decido es por mí, para mí.
En fin, hoy resulta que me siento algo triste. No voy a decir que estoy deprimida (otra cosa debieron haberme heredado los genes del lado de la familia Flores). Quizá, conforme pasa el tiempo y tus decisiones son más analizadas, te dejan una estela de duda más fuerte. Sin embargo, no he errado, no me lo he permitido, pero sí me he dado la oportunidad de probar, experimentar, sentir. Es una buena forma de nutrir la existencia. Me pregunto ¿qué sería si no me atreviera a sentir, experimentar y probar? Mi vida, por supuesto, tendría que enriquecerse de otros modos. De la ficción tal vez, de las drogas, quizá. Del desenfreno probablemente. No ha habido necesidad. He podido vivir lo que he querido y como he querido.
Todo tiene consecuencias, que más bien llamaría, aprendizajes. Probablemente es ahí donde radica la certeza de que una etapa ha terminado. Cuando ya te dejó lo que te tenía que dejar como legado, cuando ya aprendiste lo que tenías que aprender. Aunque cueste.
Eso es la vida. Una constante toma de decisiones.
Ya no estoy triste, he vivido lo que he querido con la intensidad que yo he decidido imprimirle a cada momento. Ya no me siento tan mal, sólo ando meditabunda. Quisiera una esferita de cristal que encapsulara mi estado reciente de felicidad y confort, lejos de lo cotidiano, del paisaje habitual.
No estoy triste sólo analítica.
Después, lo que venga.

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