Recuento 2010

2010 se vistió con reminiscencias, sin embargo, volví a creer y viví minificciones, personajes fuertes pero fugaces, anécdotas que se quedan.

También este año le confirmaron a mi papá que tiene cáncer y empezó su tratamiento. No sé cómo afrontar esas cosas que ocurren de repente. Soy débil, me evado. Uno nunca se imagina ver al hombre más fuerte que conoces, sintiéndose mal, despertar con náuseas e irse a dormir igual. Pero él no se da por vencido, es un guerrero y como lo miro, parece que va mejor y sólo pido que se quede con nosotros más años, aunque la mitad de las cosas que hago no le parezcan, pero que se quede. Gracias a los que se interesaron, rezaron y/o preguntaron cómo sigue. A él no lo voy a soltar antes de tiempo, lo aseguro.


En 2010 contemplé el oriente lejano vertido en una persona y me sentí anulada como escribió Cioran, pero es preferible experimentar esa sensación a huir.

Me enteré que dos de mis grandes amigos van a ser papás, no me canso de felicitarlos por ese milagro tan grande que es la concepción.

Este año publicaron mi segundo libro y mis cuates me apoyaron con imágenes para la portada, además, me acompañaron en las presentaciones, no tengo cómo agradecérles su presencia y su crítica (a los que no pudieron estar, también gracias por las porras).


Compartí la experiencia, junto con una escritora a la que admiro mucho, de formar parte del grupo de artistas participantes en una exposición acerca de los volcanes (por cierto, no has firmado mi cuadernillo).

Después recibí la visita de una sonrisa grata de puertas que se abren y ojos como miel y probé también la exquisitez del pulque en Nanacamilpa.

Fui a Atlixco, a ver un ensayo general de la obra del maestro Quitt y aprovechamos para saludar a Max. Toda una experiencia, casi me retuerzo de dolor por la inoportuna colitis nerviosa que regresó pero nuevamente Bk estuvo ahí (gracias Dios).

Pasé quince días de encierro en el de efe y luego celebré mi cumpleaños por cuadruplicado, con mis amigos sogenitas, Bk y Gis, mi familia e Hiram, Fátima, S. Gaby y Quique.

Constanza cumplió un año y ya lo presume. Sus ojos nos iluminan, sobre todo a mi papá.

Durante cuatro meses no me sentí tan sola, eso también es de agradecerse.


Cambié de lugar de trabajo. Ahora sé lo que es salir a las 9 pm o a las 11, sigo aprendiendo. Fui a Tabasco, me hicieron excelentes recomendaciones: el museo-parque La Venta, la cabeza olmeca, saborear unos camarones a la crema de coco y la horchata sensacional frente a la catedral. Buena charla allá.


Además, terminé el diplomado al que me exhortó Bk a inscribirme, cosa por la que estoy muy agradecida, porque me sacó de la inopia y porque también sentí que era mi tiempo y mi lugar para estar ahí y conocer gente talentosa, interesada en lo mismo, con ganas de escribir, aprender, alimentarse, crecer. Buenos maestros, grandes enseñanzas, personas que me agradan, un saco de lino...

Pasé una navidad de reencuentro con dos personas con las que he crecido, mis primos, con quienes además de fiestas, hemos compartido llanto.

Ahora se está yendo 2010, que el 2011 sea mejor. Ya estoy decretando, jeje. Dicen que es bueno limpiar y retirar lo viejo, como diría Villaurrutia: Hagamos sitio a nuevos huéspedes, echemos la casa por la ventana.

Gracias por estar, cerca o lejos.

¡Salud, amor y éxito a todos nosotros!

Un abrazo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El retrato de Zoe y otras mentiras, de Salvador Elizondo

Animales hasta en la sopa

Decisión