Polvo

Confieso que me quedé flotando entre las grietas
del tiempo hecho lajas
más de ochocientos días y sigo atrapada,
instante repetido,
que tú sientes y que pesa.
Rumor de piedra
te ata a este momento
suspendido en las líneas de mi mano.
Mismo camino, trazado, zurcido,
cambiado tantas veces,
repetido. Y aquí estás, aquí estamos, seguimos,
lo sientes, igual que yo, por eso te escondes
entre hojas resquebrajadas de días que se secan.
y ardillas vulgares que comen lo que les tires.
He de decir que no me he movido mas navego
en líneas que se escriben sobre el piso
una y mil veces. Soy una aparición
en un parque centenario donde te busco,
soplo que sólo lleva polvo a los ojos
en un sitio que no me pertenece
y que hoy tampoco es tuyo.

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