Terror de amar

Resulta que muchas veces me ha tocado enamorarme de gente que no sabe amar, que piensa mucho, que no se deja llevar y que al poner muchos peros con la primer tormenta se desespera y que siempre tiene el instinto de irse, de abandonar el barco.
Cuando uno se enamora de gente así se siente imposibilitado para acceder a lo que la otra persona es y los tonos de la realidad se ven grisáceos y de pronto nos encontramos sufriendo porque desearíamos que las cosas fueran como nosotros queremos.
Sin embargo, en ocasiones me he preguntado si no soy yo la que no sabe amar. Y es que varias veces me he sorprendido pensando si algo está mal, si me he equivocado o lo que es peor aún, dudado si la otra persona me quiere o teniendo celos infundados. Me estreso, quiero tomar el timón, evitar las grandes olas, controlar todas las variantes: el sol, el viento, la marea y en el intento por tratar de dominar todo, olvido lo realmente importante: el gozar de la navegación.

No debemos culpar al otro. Quien no sabe amar es uno, al buscar sospechas en donde no las hay, al sentirse inseguro de las acciones, al no contarlo todo, al no entregarse completamente.
Lo que sucede es que quizá al pensar demasiado algo en nuestro interior nos hace dudar de sí el amor que nos tienen es suficiente. Lo malo es que no somos conscientes de ello y viene entonces la duda, la zozobra, la incertidumbre. Así empieza uno a arruinar lo que está bien, a dejar de disfrutar lo maravilloso, a temblar ante la menor amenaza, a quejarse y armar lío por nada o al contrario, a dejar de reaccionar a los estímulos que recibimos. Y lo digo con conocimiento de causa, porque las personas imposibilitadas para amar, o más bien inexpertas, temerosas o ignorantes del amar actúan así, muchas veces me ha tocado verlo pero creo que yo también he tenido esas actitudes y he desbaratado en instantes lo que estaba empezando apenas a estructurarse.
Y es que para amar se necesita además de voluntad, entrega, empatía, modestia y confianza para flotar sobre la marea e ir armando con tu acompañante un buen viaje.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El retrato de Zoe y otras mentiras, de Salvador Elizondo

Animales hasta en la sopa

Decisión