Cinco meses y contando

Llevo cinco meses con un hombre que es en sí mismo un mix perfecto.
Lo conocí en la escuela de escritores, fue mi maestro. Resulta que nos lo recomendaron mucho. Yo no lo había leído, pero la coordinadora del diplomado y su asistente nos hablaron muy bien de él. Periodista, escritor y maestro. Muy exigente, según nos dijeron. Yo iba a su primera clase muy entusiasmada, pero se me hacía tarde y tomé un camino diferente para abreviar tiempo. No llegué porque tuve un accidente. Y ahora, seis años después, nos volvimos a encontrar. También tuve un accidente hace un año y sigo con secuelas. Pero ahora el encuentro fue diferente.
Un par de veces en que fui al DF le escribí al messenger de facebook para decirle que si nos tomabamos un café. No pudimos concretar esas salidas. Él empezó a dedicarme canciones por el facebook e iniciamos una serie de charlas vía chat. Me invitó a su cumpleaños, incluso él me ofreció que si se me hacía tarde podía quedarme en su casa, pensé en ir pero recordé que al otro día tendría que asistir a mi clase en la maestría y le dije que no iba a poder acompañarlo. Le sugerí que mejor cuando tuviera alguna presentación me invitara, sobre todo si era sábado por la tarde. Así lo acordamos y en junio me invitó una que haría de un libro de un señor que escribe cuentos porno. Le dije que sí.
Aquel sábado no tuve maestría así que me fui desde temprano. Fue a esperarme en la estación y me llevó a conocer su casa. Poseedor de una biblioteca enorme, empezó a platicarme abiertamente de él, de su historia. Luego me invitó a un lugar fabuloso, el Convento. Comimos riquísimo y me gustó su trato. Fue increíble encontrar coincidencias entre nosotros. Reír. 
Me encantó su plática y la magia que sentía estando con él. Terminando de comer me dijo que si me iba a ver con mis amigas y le dije que no, que pensaba quedarme con él si me daba hospedaje. Fuimos por un café cerca de la plaza de la Conchita, caminamos en el parquecito y yo tenía ganas de abrazarlo. En su casa hicimos la sobremesa. me mostró sus discos más preciados,  tomamos vino, le conté que no había probado el absenta y él me dijo que tenía un poco.
A la una de la mañana, después de tanto preámbulo, me tomó la mano y nos besamos.
Así inicio esta historia que lleva cinco meses. He roto mi récord de duración. Cada día que paso con él voy aprendiendo cosas nuevas. Estoy reacostumbrándome, es agradable querer y ser correspondida. Él es un hombre sensible y duro , serio y divertido, inteligente y risueño, lo admiro y me gusta estar con él. Nos agrada comer, nos encanta ver películas, compartir nuestra música favorita, salir o quedarnos retosando. Él es una mezcla de muchos rasgos que me agradan demasiado.
Hemos podido manejar la distancia gracias a la voluntad, él viene y yo también voy a verlo. Disfruto estar a su lado. Llevamos cinco meses y lo que le falta.

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