Muchos granos de arena han caído:
la dificultad para dormir, lágrimas que no se cansan
y las mujeres que creían saber porqué lloraba.
El pesado despertar y el deseo
de salir corriendo.
La bruma acumulada del ¿cómo estás?
Y mi imposibilidad de contestar.
Mientras, los granos
siguen cayendo en mi cabeza
esperan que los asimile y les saque provecho.

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