DESDE EL PRIMER MOMENTO

Verdaderamente una sabe cuándo está embarazada. Había escuchado a mujeres que han sido madres decir que lo habían sabido desde el primer momento, aún antes de notar el retraso, sentir nauseas o hacerse la prueba. Es algo que se intuye, que se siente. A mí me pasó a fines de octubre.
Veníamos por una pendiente, el paisaje estaba muy verde debido a que había estado lloviendo por esos días, habíamos ido a recoger unas muestras para su proyecto sobre especies endémicas, yo iba sentada detrás de él y lo abrazaba por la cintura apoyando mi cara en su espalda.
Entonces lo supe. Una sensación de calor brotó de mi vientre, si hubiera sido luz entonces brotaban rayos que se verían a treinta, cuarenta metros de distancia. Iba abrazada a su cintura y su cuerpo me protegía del  viento, él conducía con seguridad por la carretera, de vez en cuando manejaba sólo con una mano y con la otra acariciaba las mías. Yo ya no sentía frío. A pesar de que de subida él había dicho que quería vivir como ermitaño en una cabaña en los cerros, eso no me importó y con los rayos que salían de mi interior vino también la imagen de los dos viviendo en su departamento.
La luz que irradiaba mi vientre continuó varios días dándome bienestar y tibieza,  a él todavía no iba a decirle nada, hasta constatar lo que ya intuía y aparecerme en su departamento con mis maletas y la buena nueva. Con su proyecto en marcha y con lo que yo ganaba podríamos dividirnos los gastos, armar algo juntos.
Llegó la fecha de mi regla y esta no apareció. Esperé dos semanas. Casi al final de la segunda, él vino a mi casa para que fuéramos al centro a tomar un café. Ahí me dijo que no le iban a financiar el proyecto y que eso lo tenía muy mal, que iría en la moto a una especie de retiro espiritual a entender el porqué de las cosas y ver qué podía hacer porque no tenía ni para pagar la renta. Agradeció infinidad de veces no tener familia a quién mantener y me dio un beso en la frente. No dije nada. Lo vi subir a la moto, ponerse el casco y partir. Sentí una punzada en el vientre, los rayos de luz se apagaron y al otro día me llegó la menstruación.





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