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Hace falta... un poco de poesía

Yo sentía en cada poro tu menor pensamiento- cómo Eso nos colmaba, cómo nos desbordábamos, cómo llenábamos todo. ¿Qué estaba dentro o fuera? ¿Existía esa luz dentro de nuestros cuerpos, o éstos, envolturas opacas, se hallaban en luz, inadvertidos, mínimos? ¿Qué estaba dentro o fuera? ¿Qué cosa no lo estaba? La luz, masa compacta de la cual emergían nuestros cuerpos, a la cual volvían. Y cada cosa era un resplandor vibrando apenas, ondulando en la luz. ¿Y esto ya sucedió y es un recuerdo, o es algo que vendrá? ¿O está ocurriendo ahora en otro espacio? ¿Y que hay después? ¿Habrá después? Fragmento de El diván de Antar, Elsa Cross.
Detesto a la gente hipócrita, convenenciera y arribista. También a las moscas muertas porque son las más peligrosas. En mayor grado si tienen entre 16 y 18 años. Aunque las de 28 también dan temor...

Bunbury piensa igual que yo:

Hoy no estoy para nadie dejé conectado el contestador. La nevera está llena de latas vacías, no me importa qué digan o qué piensen de mí. Han pasado dos días. Sigo aquí encerrado no quiero salir. Sé que hay gente ahí fuera que se preocupó. Hoy he escrito dos líneas que no eran para ti Hoy no estoy para nadie. Hoy no estoy para nadie.

Ensayo 2

Definitivamente, la mejor etapa de la vida es la universidad. Primero, la emoción al enterarte que fuiste admitido. Buscar tu escuela o facultad, inscribirte, conocer a los compañeros. En esta etapa, el sistema todavía no te esclaviza, los padres aún te apoyan económicamente y puedes estirar la mano para pedir para los libros o las inscripciones. Tienes la oportunidad de salir de tu ciudad para ir a estudiar a otra y conocer gente, edificios hermosos, calles, bares, etc. En la universidad encuentras amigos que al entrar a la escuela tienen como tú unos 18 años y van creciendo juntos. Comparten el cambio de apariencia, de vestimenta y la experiencia del primer empleo. El mundo es tuyo y quieres poner una estación de radio, ser locutor, corrector de estilo, escribir en algún periódico o hacer guiones para televisión. Los trabajos escolares son todo un reto: hacer un video musical, una revista, un programa de radio, carteles, documentales... Si te sientas solo en medio de ciudad universit...

Cuatro años después

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Sí, otra vez fui al Vive. Hace cuatro años vi a Kinky y a Jumbo en un escenario pequeño y este año estuvieron en el rojo. Parece que los incidentes de w.c., agua para beber e invitar a Natilla Lafourcade a presentarse en el festival, han quedado subsanados. En esta ocasión lo mejor fue ver a Ely Guerra enfundada en un traje negro, totalmente entregada y rompiendo su guitarra en el escenario. Lucybell fue una oportunidad que no podía dejar pasar (la voz de ese hombre en Mil caminos,guau), así como el reencuentro de su majestad La Cuca mientras en el otro escenario tocaba Zoe...(suspiro) Ah y los de la Gusana, excelente que se hayan reunido. Pensé que no iba a volver a oírlos tocar Tornasol o Celofán como aquella vez que vinieron a mi pueblo (Me acordé de mi amigo el Chivo). Y claro, de lo mejor también, el instante memorable de Café Tacuba en un Foro Sol que estaba a reventar y en el que miles coreaban El baile y el salón. No importó el calor de la mañana ni el cansancio. Combinados la ...

Cocinando escritura

Mi voluntad de escribir es también una voluntad destructiva, un intento de aniquilarme y de aniquilar el mundo. Escribo porque soy una desajustada a la realidad; porque son, en el fondo, mis profundas decepciones las que han hecho brotar en mí la necesidad de recrear la vida, de sustituirla por una realidad más compasiva y habitable... Esta voluntad destructiva por la que escribo se encuentra directamente relacionada a mi necesidad de odio y mi necesidad de venganza; escribo para vengarme de la realidad y de mí misma, para perpetuar lo que me hiere tanto como lo que me seduce. Rosario Ferré, "La cocina de la escritura" en La sartén por el mango de Patricia Elena González y Eliana Ortega.

ENSAYO 1

He descubierto que mi grado de enamoramiento se puede medir debido a la cantidad de tonterías que puedo decir en diez minutos y de forma no intencional:tienes ojos de perro, ¿haces ejercicio? no se te nota...)o bien, por la cantidad de palabras que no digo, que pienso pero no me salen, pues. Otro criterio sería mi capacidad para adquirir un tono rojizo en el rostro, ponerme a la defensiva, reprochar en vez de ser amable, brincar o cantar en plena calle, etcétera. Digamos que el silencio no sirve de mucho al momento que deseas dejar una buena impresión en otra persona o quieres que te conozca. El mutismo puede indicar que somos unos pelmazos; casi nunca indica que estamos estructurando en nuestra cabeza un discurso sumamente interesante e innovador respecto a los temas de actualidad. Y a eso agreguemos el ponerse rojos por estar "chiveados". Válgame el cielo. ¿A dónde se puede llegar así? Al sobreponerse del mutismo es común pasar al "tartamudismo", es decir, a ha-ha...