Abisal

Te llamo, no voltees.
Tu nombre brilla trémulo en la cabeza de un pez abisal
que deambula ciego por la noche acuosa.
Te llamo, no respondas.
La mención de ti apenas cintila en este mar añejo.
Está, pero no alumbra.
El pez avanza con tu nombre colgado en la cabeza,
se pierde y retorna.
Tu escaso fulgor no lo guía,
es una pieza decorativa.

Comentarios

Anónimo dijo…
Oye, muy buen poema. De verdad, de verdad. Pasma.

E.P.

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