Cómo han pasado los años...



Increíble. Ayer fui a una boda (y conste que no era una a la que habían invitado a mis papás).

Fue extraña la sensación de asistir al ese casamiento pues la que contrajo nupcias, es la primera de mi grupo de amigas de la uni…Y no es que esa sensación sea una muestra de mi opinión respecto al matrimonio (de la cual no hablaré el día de hoy), sino que indudablemente, me doy cuenta de que empieza el desfile. ¿Quién será la próxima? Lo ignoro.
Ayer Elisa, mi amiga, decidió hacer realidad el sueño de toda su vida.
Ayer me di cuenta de cómo han crecido las muchachas. Qué bárbaras.

Felicidades, Elisa.
Que Dios reparta suerte.

Comentarios

Sin haber sido invitado a la boda, Zoé, aprovecho la ocasión para agradecer tu lectura del Blues de la estufa divina.

Atrás de los novios, me hinco y te miro. Te imagino allá, elevada entre las nubes. Y digo: Basta una palabra tuya para sanar mi alma.
ups, yo ando también en ese viaje sentimental: una ex se casa este sábado en aguascalientes... yo asistiré con mi atual chica, que le desea lo mejor, al igual que yo, desde luego... el colmo de la civilidad.

todo lo tomamos pues con una madurez nauseabunda (?(

gracias por tus visitas; ya te sabes correspondida
imagina dijo…
hola! mucho tiempo sin leerte y me encuentro con la grata sorpresa de una cita de ale en tu blog, es relinda. pues el tema de las bodas y su significado me parece muy largo y complicado para explayarme en este breve espacio. más que nada aquí para saludarte y mandarte cariño.
Zoe dijo…
Qué razón tienes Agustín, debí haber invitado a algún amigo de la comunidad virtual blogger(?)... porque los hombres de carne y hueso se ponen sus moños. Ninguno quiso acompañarme.
Madurez nauseabunda... me gustó Scimmia, saludos.
Cierto Marianna, también podría explayarme y armar polémica... jajajaja. Será en otra ocasión. Gracias por venir, pensé que habías abandonado tu blog.

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