Hablando de separaciones...

Decidí ser yo la que deja de golpe, antes de que él me siguiera dejando de poquito a poquito.Opté por decir adiós, decirlo, no quedarme callada a esperar que vinieran las últimas consecuencias ni mendigar en el proceso un poquito de amor. Me estaba cansando. El amor no se pide, se da. Es desgastante querer salvar lo que no permite ser salvado. Es poco saludable aguantar malos tratos, ausencia de caricias, ausencia de cariño. Debilita el no escuchar ni leer mas, palabras bonitas provenientes de la persona que se supone te ama. Hace daño oír sólo críticas, ver malas caras, sentirse un estorbo, un ser inoportuno.
Estuve ahí, si, pero un rato. No necesito eso. Las únicas certezas que obtuve fueron estas: para mí ya no hay frases halagadoras en cartas hermosas, él se sentía presionado, no hay un futuro juntos.
Sin embargo, hoy todavía creo que Mazunte es uno de los mejores lugares del mundo, que ahí existen suspiros, abrazos, anhelos y sueños. Que ahí brillan chispitas de esperanza por las noches a pesar de la tormenta y que viendo hacia el mar todo es posible, aunque de vuelta a la tierra parezca ser todo lodo lo contrario.

Comentarios

Anónimo dijo…
que tal pues llegue a tu blog linkeando y es curioso que uno encuntre textos en la red con los cuales haya cierta identificación y me gusto porque se escucha honesto desde el corazón y sin una gota de ardor que eso es lo que mas me llamo la atención.

saludos karenina!
AZTLAN dijo…
No hay un Dios que nos advierta que el amor también tiene... manecillas.

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