Derrotero de la noche

El grito que aún no he dado me ahoga
en el puente colgante
derrotero de la noche
conocido y olvidado.

El paso que no he dado debilita mis piernas
ante el sendero volátil
construido hace ya tiempo
cruel y abandonado.

El vistazo que no he dado horroriza mis ojos
al filo de la hondonada
extensión de un terciopelo
viejo y enlutado.

La madera carcomida y las lianas endebles
me desquician
porque sé muy bien
que voy a caer.

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