cada vez pintan mejores tus nuevas aguas. se oye deliciosa tu felicidad. te deseo que siga, que dure, que la vivas para después revivirla en recuerdos. un abrazote.
Hola Zoé. He vuelto de unas largas vacaciones trabajando como burro día y noche (jejeje). Te deseo lo mejor para este año que inicia y que pronto, ojala, que el destino me permita conocerte y por supuesto, que nos permitas a todos tus lectores seguirte leyendo y disfrutando de tus aportaciones a este mundo virtual. Gracias por existir.
Tenía razón Mr. B, a estas horas no hay mucho qué hacer en esta ciudad. Sólo caminar y ver cómo van cerrando los cafetines del centro. Hoy por hoy extraño más su charla, Sr. B, pero tuvo que irse después de una despedida constante y sempiterna. Le quedaba chica la city, lo sé. Pero extraño esas charlas absurdas como absurdo era que Luis Miguel fuera un genio y no hubiera hecho algo para reinventarse; extraño hablar de las perversidades de las que es capaz la humanidad, oyendo música rara que usted bajaba y que provenía de otros países, oyendo mi música triste con vino, es más, hasta con ese café que preparaba usted en su maquinita milagrosa. Nos sentábamos frente al gran ventanal de su sala y contemplábamos la noche, la poca gente al pasar, las parejitas en el parque, las gotas golpear el cristal de su gran ventana y hablábamos. De internet, de Dios, de poesía. Todo se conectaba en nuestra plática como aletear de aves migratorias. Ahora está usted a algunas horas de distancia. No tan...
Para Adrián Márquez Ay, Carlos, con seguridad te envolvía aquel aroma de Carolina Herrera que prefiero no recordar. Llevabas puesto un pantalón beige, camisa del mismo color y una chamarra de gamuza que acentuaba el ancho de tus hombros. Como siempre tu cabello, mezclado con la noche, se revolvía con el viento frío. El tráfico estaba horrible, eran casi las diez. La ventana estaba abierta pues Tatiana olía demasiado al Chanel que no va con ella y además no paraba de oprimir los botones del estéreo. Exploraba cada pista del CD durante unos segundos, pasaba a la siguiente y al final sacaba el disco para meter otro. Te conocí en la tienda, te recomendé una fragancia fresca, audaz y con notas cítricas. Me invitaste a salir. Fuimos a un bar que no conocía en donde me enajené con tus ojos, dónde bebimos y platicamos a gusto. Nos marchamos después de las tres de la mañana, pregunté a dónde íbamos, propusiste tu departamento y dije bueno. Cuando encendist...
Comentarios
Saludos.
un beso zoe.
Gracias por existir.
Saludos amiga.